TE NECESITAMOS AQUÍ

Por: Linda Villamizar

Su dolor…


Como quisiera poder silenciarlo y detener esos pensamientos que le invaden.


Hacerle sentir el amor más grande que haya podido experimentar para que en sus días el sentimiento de soledad no le invada.


Quisiera impregnarle y tatuarle en sus pensamientos la idea de que puede con todo, puede lograr sus metas, que es capaz y tiene todas las cualidades y competencias.


Esa nube gris que a veces ciega su andar, quisiera tener el poder de desaparecerla, y hacer que solo viera Luz, que fuera un ser lleno de amor, que tuviera la esperanza de que puede ser y estar mejor.


Sobre todo, de que merece su crecimiento personal y profesional.


Quiero darle tanto, tanto amor que con mi sentimiento bastara para que no se encierre en esa soledad que le invade el alma, la vida y sus decisiones.


Ser un proyector de sus mejores recuerdos, triunfos, logros y progreso.


Proteger sus sueños, hacerlos también míos para construir un camino con herramientas que nos ayuden a cumplirlos, sobre todo a recordarlos.


Como quisiera que por sus pensamientos solo estuviera el anhelo de vivir cada día con sus pros y sus contras, que tenga el coraje de amarse y elegirse aun con lo que eso conlleva.


Quisiera que no tenga que buscar confort emocional en personas que saben su debilidad y la usan para tener un momento de placer, que jamás decidiera ser segunda opción en la vida de ninguna persona, que no dudara de todo lo bueno que merece.


Pero solo puedo estar aquí, acompañando sus días, su sentir, escuchando cómo se quebranta su corazón con cada mala decisión, sólo puedo impulsarle a que esté mejor, a buscar ayuda, acompañarle en el proceso, sin juzgarle, sin ser yo también una fuente de dolor para su vida.


Puedo abrazarle y acurrucarme cerca suyo, puedo acariciar su cabello y decirle lo muy importante que es para mi vida, lo bueno que hay en su vida, en su persona y en quienes le rodean, puedo recordarle que siempre que haya vida hay esperanza y asegurarme de que permanezca con nosotros.


Puedo estar atenta a sus emociones, a sus pensamientos, asegurarme que esos pensamientos no se apoderen de su vida ni mucho menos que opaquen su esencia.


Puedo intentar todos los días que decida una vez más continuar.


Deja un comentario


Descarga el escrito en PDF a continuación:


Sobre el Autor:

Otras Columnas:

Deja un comentario