¿ES DE HOMBRES SUICIDARSE?

Por: Jhonathan Camilo Chacón

La llegada de la terapia en la vida de un hombre es fundamental para que este se conozca, las confrontaciones que se dan en la terapia generan un conocimiento enriquecedor de si mismo, los hombres en su mayoría tienen una creencia errada ya sea por crianza desde su área familiar o en términos sociales por parte de quienes le rodean, mayor parte de la sociedad refiere que un hombre deja de serlo cuando explora sus emociones, “los hombres no lloran, no gritan, no se pueden quejar”, está creencia ha hecho que el hombre en su mayoría se niegue a explorar, experimentar y expresar sus emociones, lo que en definitiva se ha traducido a consecuencias que han hecho de niños a hombres reprimidos emocionalmente e incapaces de empatizar con el sentir de si mismos, a tal punto de encontrarse culpables por sentirse tristes o melancólicos, culpa que provoca que el hombre adopte conductas inadecuadas con la concepción de lo que según la sociedad es ser hombre, y el como se debe comportar, desconociendo que antes de un sexo o género está el ser humano capaz de sentir.


Existen conceptos de construcción social para señalar y/o clasificar al hombre y a su masculinidad unos de ellos es la masculinidad frágil, tóxica entre otros, entendiéndose que la mal llamada masculinidad frágil refiere a que un hombre la posee cuando guarda sensibilidad en su sentir y peor aún si la demuestra, creencia que afecta directamente al hombre, puesto que, este define o entiende que su sentir debe ser algo que se debe en todo momento reservar, lo cual lleva como consecuencia a reprimirse emocionalmente dado que según él, al hacerlo se estaría restando hombría o será percibido como menos masculino,


Por otra parte, la masculinidad tóxica habla de un hombre con comportamientos que afectan al otro desde sus conductas disruptivas, tales como el machismo, el egocentrismo, la manipulación y el sometimiento al otro.


Las creencias distorsionadas de lo que es ser un hombre fuerte y masculino han llevado a que se desencadene consecuencias que comprometen la salud en general, tales como, la depresión, la ansiedad y otros malestares psicológicos y psiquiátricos que día a día en su mayoría, terminan en el suicidio, aunque la gran mayoría de la sociedad ha querido ignorarlo o no se da por enterada, es necesario mencionar que existe una mayor tasa de suicidio en hombres a nivel mundial, los hombres se suicidan tres veces más que las mujeres, aunque los expertos alertan de que ellas lo intentan más; son muchos los factores que entran en juego, pero los estereotipos de género y los mandatos patriarcales también tienen que ver con estas cifras, en 2021, 4.003 personas murieron por suicidio: 2.982 hombres y 1.021 mujeres. Los datos indican que hay 12,8 suicidios por cada 100.000 hombres y 4,2 por cada 100.000 mujeres. Las causas del suicidio son multifactoriales, pero factores como la presión social para ser fuerte, el estigma alrededor de problemas de salud mental, dificultades para expresar emociones y altas tasas de aislamiento pueden contribuir a que los hombres elijan el suicidio en mayor medida, también, factores socioeconómicos, problemas de identidad o roles de género rígidos pueden influir, dicho lo anterior hago un llamado como hombre pero sobretodo como ser humano y profesional de la salud a los hombres.


Hombres es necesario visitar al psicólogo, pedir ayuda y dejarse orientar, y al resto de la sociedad no minimicen los malestares emocionales del hombre, brinden esa confianza para que de la mano de su masculinidad se entienda que puede ir esa sensibilidad que hace que el hombre fuerte sea aquel que tiene la capacidad de empatizar por el otro pero sobre todo con el mismo y entender que su hombría o masculinidad no se pone en duda por el hecho de sentir sino por el contrario se fortalece y prevalece en el tiempo proporcionando bienestar.


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