La Deuda con las Escritoras y Escritores Campesinos

Por: Nerio Luis Mejía

Lo más bonito de ser escritor campesino, es que no nos ajustamos al libreto que se enseña en academias y universidades dista de nuestra esencia realista y expresiva que se construye con las historias vividas y esculpidas con el cincel de la sinceridad que se graba en nuestras almas.

Todos somos escritores, lo que pasa es que algunos dominan el lápiz y otros dominan la imaginación y ese gran dúo materializan las ideas que luego convertimos en historias para nuestros lectores, esa es la conclusión a la que he llegado tras varios años escuchando e interpretando los sentimientos de mi gente campesina

¡Si esa!, que se alegra cada hora del día solo por el hecho de vernos, las que improvisamos la rudimentaria banca de madera que consiste en una gran tabla con dos trozos de troncos a los lados y sin espaldar, dónde hincados sobre las puntas de los pies convertimos el piso de tierra en el más polvoriento lugar que embarnizan los zapatos, pero que sorbo a sorbo desocupamos la taza de café, escuchando crónicas, historias y sobre todo con el más   divertido sentido del humor.

Es común escuchar decir “a mí me da pena de hablar en público”, Ojo les confieso soy uno de ellos o soy de los de ustedes

¿Qué es el concepto de público?, me pregunto

O acaso no se considera público, las reuniones en nuestros salones comunales, donde aflora la libertad y la espontaneidad de expresar lo que sentimos, la algarabía domina el escenario, que alguien pide con voz fuerte silenciooooo, dejando escurrir su fuerte voz en un agudo murmullo al que todos obedecen para continuar nuestras deliberaciones.

Ese público el del estereotipo del buen vestir, el del refinamiento al hablar, el de salones iluminados que adornan con flores y flamantes sonidos, es ese al que le huyo, donde se descuida el tema a tratar y se dedican a criticar la manera de comportamiento, como si la diversidad de la especie obedeciera al libreto de una invención de sociedad clasista, que refleja la vanidad del mundo lejano de la razón de ser y es sentir afectos por los demás.

Hoy la Chuzma editorial se pone al día con las escritoras y escritores campesinos, donde nos brindan el espacio el cual compartimos con psicólogos, sacerdotes, Docentes, Artistas del género urbano, cocineros, enfermeros, Defensores de los Animales, ingenieros, profesionales en las distintas áreas del conocimiento, lo que con seguridad y acierto manifiesto, Colombia y el Norte de Santander son una tierra de escritores, esos que se comprometen todos los días, explorar temas de interés para todos nuestros lectores que ocupan una gran parte de su tiempo en conocernos por lo que escribimos.

Gracias a nuestros lectoras y lectores, gracias a la Chuzma editorial, gracias compañeras y compañeros escritores, gracias especialmente a nuestra gente campesina de Hacarí  San Calixto, el Tarra, Tibú, la playa de Belén, Abrego, Sardinata y todos aquellos lugares que visite y compartí con gente maravillosa,  bienvenidos seamos todos al mundo de las letras, que hace de Colombia el país del realismo mágico, dónde las historias se escriben con la realidad que expresan los sentimientos de nuestro pueblo.


Deja un comentario


Descarga el escrito en PDF a continuación:


Sobre el Autor:

Otras Columnas:

Deja un comentario