EN LA MATRIZ DEL INFIERNO

Por: Jacqueline Maldonado Avendaño

La hipocresía, la mentira y el irrespeto habitan los abnegados espíritus de este espacio terrenal donde mora mi ser.


El rutinario existir se atiborra de mentes mediocres y perversas que circundan el repertorio, exhibiéndose hipócritamente en una agazapada mentira…. ¡Mentira! Es el cinismo que mengua a la vergüenza.


Mortales falaces disfrazados de afables y dignos que seducen la insensatez de sus congéneres, proliferando en escenarios avasalladores, como un orbe de súcubos e íncubos que incesantemente y sin ningún pudor, manipulan la justicia, agreden la honestidad, humillan la lealtad, estrujan la amabilidad, abofetean la empatía, pisotean el respeto, hostigan la paciencia, desquician la tolerancia, destrozan la armonía y matan el amor.


En este averno mundano y aberrante, se vislumbran episodios antagónicos, donde ingenuos e inocentes son menoscabados por su comprensión, confinados a señalamientos culposos, en contraposición, con impúdicos influyentes por una banalidad aturdidora que los eleva a niveles de elogio y admiración.


Una triste especie que espera purgar obstinada, la redención de su impulsiva depravación, en contraste, con quienes se sumergen en un limbo de apacible martirio.


De manera que, en la matrix caótica, los insurrectos agudizan los sentidos, reactivan las emociones y transforman la energía permitiendo develar así, el despertar de la conciencia.


Dedicado a un amigo, el cual, me dijo: «Bienvenida al infierno «


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