Poema: RAÍCES NEGRAS

Por: Marcela Espinosa

Con amor para Mary aquella joven negra de Buenaventura que un día dejo todo por amor a un bumangués, años después se convertirían en mis abuelos
A mi raza, mi color, mi amor siempre …


El color de tu piel barro vivo de la tierra
Azabache, lo carnoso de tus labios, lo exquisito de tus caderas.


No hay en ti nada imperfecto, pese a que por años fue tu misma divinura lo que te mantuvo preso entre cerrojos y candados Quisieron claudicar la llama ardiente de tu alma.


Marcaste los caminos hacia la libertad entretejiendo tus cabellos, aquel pelo malo condenado por voces ajenas.


Fuiste golpeado, herido, violado, escupido.


Separado de tu sangre, de tu casa, tú familia de tus hijos.


Oprimido desde que pisaron tus tierras, fue la paz y la inocencia de tu pueblo para ti la peor condena, tomado por ignorante, por animal, por ser inmerecido de un alma dada por el creador.


Cuando la conciencia toco mentes y corazones cómplices de las aberraciones hechas contigo en los mil ochocientos tantos ya no tenían importancia para los muertos inocentes que sin libertad partieron.


En la tierra gimió la sangre, grito fuerte.


Sangre de la cual nueva vida brotó, pues zambos, mulatos, mestizos, sujetados por tu raíz hoy pintan de diversidad el mundo que fue un infierno para ti.


Lo valiente de tu alma, lo delicioso de tu cocina, lo exótico de tu cuerpo, lo místico de tus facciones lo enigmático de tu ser, es un arte mágico del que soy digna de pertenecer.


Negra, negra, negra.


Eso soy y eso amo ser.


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