Poema: INJURIAS DE UN MALPORTADO

Por: Fernando Solórzano Rueda

Quién va a venir a verme llorar aquí abajo.


Me siento avasallado, derrumbado y flagelado. El mirón que permanece incauto, asustado,
se aterra, pero me lanza su extraño comistrajo.


Estuve alguna vez en su lugar, en las multitudes, aquellas que no me dejaban oír gritar,
personas afables que se autoproclamaban, con virtudes. Terminé entre cuerpos podridos, por no callar.


Cuando vi que la esperanza se volvía desesperanza;


bajo disfemismos, recurrí a ti, mi anhelada señora Libertad.


En tu corazón reposan los restos de una revolución. La verdad. La que odian los justos (injustos) y viene en forma de lanza.


¿Cómo podré alcanzarte? Si aquellos me persiguen, me mantienen cautivo, entre jaulas y artimañas.


Despojado de mi alma, no te soltaré aunque me hurguen en lo más profundo y vacío de mis entrañas.


Escapé de la muerte, del amor, de los injustos, caminando sobre cristales rotos que no hieren. Luchando contra los que querían que me cuelguen. Mi lugar es con los necios y los malportados.


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