NI JÁCOME, NI WILLIAM

Por: Pretérito Perfecto

En las elecciones regionales de 2023, la ciudad de Cúcuta, en Norte de Santander, se enfrenta a una disyuntiva: elegir entre dos candidatos que representan la misma clase política tradicional, acusada de corrupción y clientelismo.


Por un lado, Leonardo Jácome, candidato a la alcaldía, es apoyado por el exalcalde Ramiro Suárez Corzo, el ex gobernador William Villamizar y los clanes políticos de la ciudad, su apoyo más cuestionado es el de Ramiro Suarez, condenado por el asesinato del abogado Alfredo Enrique Flórez. Suárez Corzo, conocido como el «zar de la contratación», es considerado el líder del «ramirismo», un movimiento político que ha dominado la política de Cúcuta durante décadas.


Por el otro lado, William Villamizar Laguado, candidato a la gobernación, es apoyado por el actual gobernador Silvano Serrano Guerrero y toda la clase politiquera de la región, senadores y representantes, alcaldes y concejales, también señalado de corrupción. En su gobernación fue condenado por el delito de peculado por apropiación, pero luego fue absuelto por la Corte Suprema de Justicia.


Los dos candidatos han sido acusados de beneficiarse de contratos públicos de manera irregular. En el caso de Jácome, se ha denunciado que su campaña ha recibido aportes de empresas contratistas del Estado, Además de utilizar a estudiantes de la universidad que él maneja para hacerle campaña, lleva once años de concejal y su gestión ha sido nula, a tal punto de apoyar decisiones que hoy tienen a Cúcuta hundida en problemas, las concesiones que él apoyó, foto multas que defendió, etc. En el caso de Villamizar Laguado, se ha señalado que su administración como gobernador benefició a sus amigos y familiares, a demás de ser uno de los candidatos más investigados del país, que maneja la gobernación a su antojo y que recibe porcentajes de los contratistas que ejecuten algo con la gobernación.
Estas acusaciones han generado un rechazo generalizado entre la ciudadanía de Cúcuta, que está cansada de la corrupción y el clientelismo. Sin embargo, los dos candidatos siguen liderando las encuestas de intención de voto, lo que indica que la ciudad aún está atrapada en la sombra del ramirismo.


¿Qué futuro para Cúcuta?


Si Jácome o Villamizar Laguado resultan ganadores, es probable que la corrupción y el clientelismo continúen siendo un problema en Cúcuta. Estos dos candidatos representan la misma clase política tradicional, que ha demostrado ser incapaz de gobernar de manera honesta y eficiente.


La única forma de romper con este círculo vicioso es que los ciudadanos de Cúcuta se unan para exigir un cambio. Es necesario que se presenten candidatos alternativos, que representen los intereses de la mayoría y no los de los grupos de poder.


Cúcuta es una ciudad con un gran potencial, pero está atrapada en una espiral de corrupción y clientelismo. Solo con un cambio real en la política, la ciudad podrá alcanzar su verdadero destino.


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