ENTRE BANDERAS, COLORES Y ENCUENTROS POLÍTICOS; UN TIEMPO QUE ADORMECE A LAS MASAS

Por: Ramón Andrés Torrado Pérez

Contaminación visual y auditiva hemos tenido en estos últimos meses de proselitismo político; con despilfarro de dineros, comidas, reuniones, y corrupción. El famoso ¿cómo vamos ahí?, ¿pegaos o no? ¿Y qué me va a tocar a mí? Casas y familias políticas prometiendo esta vida y la otra; soluciones efímeras y engañosas a la miseria de nuestro diario vivir. Todo es color de Rosa, después hacen mamola. Ojalá estos parientes no sufrieran de Alzheimer para que todo lo que dicen lo logren cumplir.


Han payaseado los pueblos, corregimientos y veredas con todo el barrejobo de publicidad engañosa y fraudulenta. Casas, carros calles, postes, cercas y hasta los animales en campaña. ¿Que quedará de todo esto? Bueno al menos el tamal, las 50 lucas, el mercado, la gasolina de la moto y del carro; triste realidad de nuestros pueblos. ¿Qué será de nuestras tierras con tanta matazón y plata gastada? con tanta promesa que lleva al abismo, como dice el dicho: de buenas intenciones está lleno el infierno.


Saludos, abrazos y besos para todos; mansas palomas y mansos corderos que son lobos rapaces que se comerán la leche y venderán la lana de las ovejas. ¿Cómo saber quién es el mal menor de todos estos mesías? ¿Cómo elegir en conciencia y con transparencia? Es difícil hoy, cuando nos han enseñado y hemos obligado a todo político a jugar y a engañar para obtener el poder. Los ciudadanos deberíamos decir no más banderas, no más colores y sí más propuestas, no más cemento, no más puestos de corbata, no más compra y venta de nuestra dignidad, no más corrupción. Deberíamos buscar el bien de todos, planes para todos y beneficios para todos en comunidad.


No nos dejemos engañar, qué lindo encontrar gente con principios y valores, que no tengan precio a la hora de elegir, que lo hagan por el bien de los pueblos y comunidades, que piensen, analicen, comprendan para no ser movidos por sus vísceras y necesidades. Qué bueno es encontrar hombres justos y honorables que ven con los ojos de la verdad y la justicia, teniendo la fuerza y el valor de elegir no el más político sino el más idóneo; un buen administrador, servidor de su pueblo, no de sus intereses y los intereses de sus padrinos mágicos.


Entre banderas y colores dividen al pueblo para reinar y gobernar. Hoy hace falta más educación política, más participación política, más rectitud política y sobre todo más moral política; para hacer el ejercicio político con responsabilidad social, guiados por la constitución, los principios y valores morales. Esto es un sueño hoy y sería un ideal a obtener. Las instituciones, las personas y el pueblo aprendieron a ser corruptos entre banderas y colores para hacer la guerra, robar y engañar. Nuestra bandera hoy debe ser la búsqueda desinteresada por hacer las cosas bien, correctas; por hacer que todos tengan y puedan. Donde exista la equidad y el bien para todos.


Una política maquiavélica cuya naturaleza es utilitaria y cuya finalidad es la conquista y mantenimiento del poder imperan en nuestros pueblos, pequeños reyes que transfieren el poder a otros controlando las masas y embaucando a incautos y corruptos para mantenerse en el deseo de poder reafirmando sus más viles deseos y sus mas oscuros miedos y heridas. Hemos sido marionetas de los mismos que nos hacen pelear y ellos se sientan en mesas de finura a repartirse el botín infernal con el que darán las migajas a su pueblo y llenarán las arcas de los codiciosos e infernales acumuladores de poder y de avaricia. Como decía Octavio Paz, poeta y ensayista mexicano: las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio. Así nos tienen a punta de miedos infundidos que nos nublan para iniciar cambios políticos y permitir nuevas personas en el poder. Debemos luchar contra tenaces resistencias para vencer, rompiendo todo miedo y temor, pensando, siendo libres y forjando nuevos líderes con conciencia moral y virtudes; administradores del bien y del servicio; el que sirve no se enriquece, el que sirve cumple su función por amor y por el progreso en bienestar de todos.


¿Cuándo, si no es ahora? ¿Dónde, si no es aquí? ¿Quién, si no nosotros? Jhon F. Kennedy. Es el tiempo para hacer las cosas bien y elegir bien. Que no te lleven con engaños, a depositar tu voto y confiar nuestra libertad a quienes siempre nos han marginado, empobrecido y manipulado. ¡Libérate! Sé tú mismo, nuestro futuro y el de los más pobres está en tus manos. Sé fiel y correcto, por mí, por los tuyos y por los que vendrán.


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