LIBRERIAS & BIBLIOTECAS

Por: MARIA VICTORIA OSORIO ARDILA

Desde hace varios años motivada por mi profesión, luego animada por mi esposo hacia el universo de la lectura estoy sumergida entre libros y me inclinó por todo lo que se relacione con ellos. Resulta imposible sustraerme a la atracción y al poder que los libros ejercen. Hace poco leí en una Columna del escritor Juan Esteban Constain, que le es imposible pasar cerca de un lugar con libros y no detener el paso para ojearlos y seguro llevarse algo, entonces, confirmé con agrado que somos varios los adeptos a las Librerías y por supuesto a las Bibliotecas.

En las Librerías y en las Bibliotecas conviven todos los escritores, escritoras, todas las épocas, todos los géneros literarios, desde los clásicos hasta los contemporáneos, pasando por la ficción, novela, poesía, historia, biografías, autobiografías, cuentos, fabulas, teatro…. Y un sinfín de obras más.

Rodeada en principio por libros de derecho, códigos y jurisprudencias, buscaba otros temas, textos diferentes que me alejaran de esa área, los libros de derechos incluso los Códigos parecen poesía, diseñados para regir ángeles, pero que en la práctica se desvanecen las letras, se tornán en lecturas pesadas, aburridas y hasta frustrantes frente a la absurda realidad.

Necesitaba dedicar tiempo a otra actividad interesante y a la vez enriquecedora, al juntar mis libros, con los libros de mi compañero de vida, construimos una gran y variada biblioteca, teníamos muchos libros guardados, otros expuestos en bibliotecas de madera por todos los espacios de la casa, con las mudanzas nos fuimos despidiendo con dolor de los ejemplares más deteriorados y mal tratados por el paso del tiempo, la humedad u otros factores.

Cuesta mucho desprenderse de los libros, escoger uno a uno, es una labor difícil, un gran número de ejemplares fueron regalados, esperamos donde quiera que estén sean disfrutados y aprovechados por otras personas.

Aunque nos despedimos de algunos libros, las cajas que contenían aquellos que si continuarían con nosotros en otra ciudad representaban un alto número, no obstante, nos resistimos a desprendernos de ellos y viajaron.

La biblioteca casera y personal está repartida en varios muebles a punto de colapsar, encontramos libros en las mesitas de noche, sobre las sillas u otros muebles, algunos están leídos, releídos, o a medio leer, algunos ocupan un lugar privilegiado, otros están organizados por editorial o autor y otro sin número están disponibles en medio digital.

Seguramente no alcanzará la vida para leer esa cantidad de libros en papel y medio tecnológico, – esos libros que nos pertenecen y que además adornan cada rincón del hogar, aun así, cada paseo nos conduce a una librería. Una salida juntos, la mayoría de las veces termina en un recorrido por las librerías, en ocasiones regresamos a casa con un nuevo libro o lo buscamos por internet en algún sitio que vende libros y ofrecen entrega en la puerta de la casa, transportados desde otro país o ciudad.

La atracción por las Librerías y las Bibliotecas, no es solo una obsesión o hobbie, en nuestro caso es algo más tangible, insuperable, hasta indispensable. La lectura se volvió un hábito, un momento único, un instante para salir de la rutina, una terapia, una oportunidad para aprender algo nuevo, un motivo de conversación, la necesidad de compartir, comparar y hasta debatir.

La lectura simultánea e individual luego, será compartida convirtiéndose en un momento mágico, gratificante y enriquecedor para todos los integrantes de la familia, directa o indirectamente servimos de ejemplo a nuestro Hijo que ahora adolescente, los reconoce, los identifica, recuerda e invita a leer.

La escritora española IRENE VALLEJO, sabiamente escribió en su Libro “EL INFINITO EN UN JUNCO”, sobre la importancia de las bibliotecas a través de la historia, el valor de las librerías y los libreros, la lectura en voz alta, compartida y en familia.

Escoger un libro para regalar o recomendar a otra persona es toda una labor amorosa, impregnada de enormes detalles, así lo narra IRENE VALLEJO:

“Los Libros no han perdido del todo ese primitivo valor que tuvieron en Roma, la sutil capacidad de trazar un mapa de los afectos y las amistades. Cuando unas páginas nos conmuevan, un ser querido será el primero a quien le hablaremos de ellas. Al regalar una novela o un poemario a alguien que nos importa, sabemos que su opinión sobre el texto se reflejará sobre nosotros. Si un amigo, una amada o un amante coloca un libro en nuestras manos, rastreamos sus gustos y sus ideas en el texto, nos sentimos intrigados o aludidos por las líneas subrayadas, iniciamos una conversación personal con las palabras escritas, nos abrimos con mayor intensidad a su misterio. Buscamos en su océano de letras un mensaje embotellado para nosotros.”

Recién instalados en Cúcuta, busque librerías y con sorpresa y algo de tristeza detecte rápidamente que no están en la ciudad las librerías tradicionales que se encuentra fácilmente en diferentes puntos de Bogotá o en otras ciudades, luego recibí con gran alegría la recomendación para visitar una Librería en el Municipio, que además posee un ambiente agradable alrededor de un café o una infusión fría deliciosa, un lugar para disfrutar sólo o acompañado un tiempo rodeado de libros ( POSDATA LIBRERÍA).

En realidad, esté es el ambiente que personalmente me encanta, me recarga, me entusiasma, el lugar que irradia energía positiva, allí las horas pasan velozmente mientras los ojos flotan entre las estanterías, antojándome de todo, viéndome de nuevo en esa tarea involuntaria de revisar cada título y autor, descartar los que ya tengo y los que he leído y descubrir otros nuevos o nuevas y bellas ediciones, conmocionarme ante la presencia de algún libro que buscaba hace rato y del que había renunciado a su búsqueda, como me sucedió hace años con un libro de Oriana Fallaci – UN SOMBRERO LLENO DE CEREZAS – que me encontró, – si me encontró, yo solo grite al verlo, ante una aparición insospechada, como un espíritu que esperaba por mí, que se revelaba.

Así, me siento al entrar a un santuario lleno de libros, aquellas Librerías donde encuentro los libros nuevos en venta para llevarlos a la casa por la eternidad, para crear un lazo de pertenencia, los que se convierten en propios, en los míos.

En las Bibliotecas siendo esté otro santuario, la emoción cambia me invade el respeto, ingreso consciente que esa tenencia del libro es temporal, que debo regresarlo y no puedo subrayarlo, ni escribirle mi nombre en la primera página, pues solo me pertenece por un corto tiempo.

Me identificó con lo escrito por la Autora ROSA MONTERO, quien público un libro titulado, “EL AMOR DE MI VIDA”, cualquiera pensaría que se trata de un amor a otra persona, pero no, en realidad el Amor de su vida son los LIBROS, en mi caso también, pero afortunadamente tengo otros amores además de los libros.

Las diferencias entre Librería y Biblioteca están marcadas, la similitud seguramente se encuentra en el universo que los conforma, encontrar en el mismo lugar a escritor@s extranjeros, colombianos, publicaciones de todos los años, épocas, lugares, novedades, los premios nobel de la literatura juntos, es absolutamente increíble y deslumbrante.

Las Librerías y las Bibliotecas, son los únicos lugares donde pueden estar todos cerca, reunidos en paz, sin importar la edad, la nacionalidad, la raza, la ideología, ese lugar donde no existen fronteras, ni visas, ni pasaportes. Un lugar sin límites.

Este año, estuve entre Librerías y Bibliotecas participando de eventos, almacenando recuerdos, recargando las baterías para continuar leyendo cada día, identificando con certeza que el instante del día que dedicó a la lectura es un momento sublimé, un espacio para mí lleno de valor, que me pertenece que luego compartiré con mi familia, porque seguro encontraré la ocasión perfecta para hablar de ese libro o autor que me impacto, que me enseño, o tal vez señalare algo que no me gusto, será sin duda una fuente de conocimiento que nadie me puede arrebatar, ni embargar, simplemente me pertenece.

Agradezco a quienes eligen establecer una Librería o administrar y encargarse de una Biblioteca, realizan una labor envidiable, tal vez uno de los mejores trabajos del mundo.

Citando de nuevo a IRENE VALLEJO, – debo decirlo de la lista de favoritos – la escritora resalta como los libros históricamente han sobrevivido a todas las guerras, los conflictos, los éxodos, la muerte, la destrucción. Los libros transcienden, viajan y llegan a nuestras manos para engrandecer nuestro ser, en algunos casos para inspirar, para enseñar y cambiar, pero principalmente para ser leídos.


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