Poema: DE LA CALENTURA AL AMOR

Por: Víctor Monteverde

Pasan entre abriendo los ojos la gente alrededor
Como preguntando y cotilleando
Como quien se dedica a ser buen conocedor
De lo que al prójimo le anda pasando.


Hoy es 28 de enero del 2019
Y sigo pensando en las medias naranjas
En lo que al corazón mueve
Y el amor eterno, sigo absorto en una utopía.


He pasado por aplicaciones,
Herramientas para acelerar el conocernos
Desde grindr, tinder, baddoo y una vaina de oseznos.
Intentando y confundiendo lo que es la calentura y el amor.
En mis vanos intentos por experimentar,
Como a todos nos suele pasar,
Los ideales se convierten en enemigos,
Son vendas en los ojos para quien es nuevo en cortejar.


De los errores se aprende, me repito postrado en mi cama
Con un gota mágica intentando pegar
Aquello con lo que uno ama
Y termina por lacerar.


Ya es marzo y por afán
He vuelto a entregar el cuerpo sin corazón,
Y en un vano intento por comprender la razón
Vuelvo a iniciar sesión.


¿Qué tan enajenada tengo el alma y tan poco valorado el cuerpo?


El sexo es un compinche ideal
Para alivianar las cargas de mi vida en sociedad.
No esta mal,
Pero… algo no está saliendo bien a la final.


Sigo creyendo en el amor verdadero y en el amor de vida,
El término no me produce tal desasosiego como cuestionar sobre el sexo la idolatría.


Caigo en el engaño y mientras miro al hombre yendo al baño,
Vuelvo a existir y a crear escenarios,
Un aniversario … no estaría nada mal,
Una fecha para festejar… se puede intentar.


Ya es abril del 2020,
Y Sigo queriendo amar pero me cuestiono; ¿qué es el amor para mi?
¿Cómo paso de la rima a la existencialidad? me sorprendo.


Vivo el día a día creyendo exacerbar lo que siento, y ¿cómo me siento?
Vacío, incomprendido, insatisfecho, enalienado y a la deriva.
Pero quién más podría
Sino yo, entender este sutil corazón
Que atraviesa de la calentura al amor en tres simples párrafos y uno que otro condón.


Sigo esperando el mensaje de la susodicha aplicación,
Que convierte el amor en impostor.

Y sucumbe ante el deseo carnal,
Y que rico eso que está mal,
Y que no se siente tan bien.


Me encuentro en una encrucijada victoriana,
Jugando con espadas
Y rindiendo tributo al cuerpo del enemigo
Sin conocer la dignidad.


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