SERES SINTIENTES, “FAMILIA MULTI-ESPECIE”

Por: Maria Victoria Osorio Ardila

Estamos rodeados de seres extraordinarios, dueños de una belleza externa e interna que supera la comprensión humana. No era necesario que un Tribunal, confirmará lo que en la vida real sucede, la relación que surge entre el ser humano y los animalitos de compañía, para no utilizar el término peyorativo – mascotas.


Al parecer, nuestro ordenamiento legal requería un precedente judicial, que elevará el rango de los seres sintientes que conforman las familias Colombianas a categoría de familiares y conformáramos juntos las “FAMILIAS MULTI- ESPECIE”.


Seres sintientes a quienes saludamos o de quien nos despedimos con un beso, les formulamos preguntas ¿cómo están? o como estuvo su día?, al regresar a casa. Aquellos seres que escuchan nuestros eternos relatos, nos asisten ante la congoja, a quienes compramos juguetes, comida especial, costosa y nutritiva, para esos hermosos seres que nos acompañan en las frías noches o en los soleados días, esos Gaticos y Perritos que le damos un nombre y comparten nuestros apellidos, gozan de un vínculo adoptivo, son hijos, hermanos, sobrinos y hasta nietos.


En las conversaciones telefónicas con los parientes lejanos siempre se interroga por ellos, su estado de salud y comportamiento, no podemos negar que nos roban el sueño cuando caen enfermos, por ellos asumimos costosas facturas de clínica veterinaria, pedimos que se les atienda lo mejor posible, cuidamos en casa con extrema delicadeza ante cualquier tratamiento postquirúrgico e inventamos toda clase de métodos para suministrar cumplidamente los medicamentos que su recuperación satisfactoria amerita.


Así es, quien niegue que habla con su Gato o Perro, simplemente está mintiendo, no solo le asignamos un nombre también miles de apodos cariñosos, repetidos con voz pueril, nuestro dispositivo celular está repleto de fotos y videos de ellos, abrimos una carpeta exclusiva para guardar los momentos inolvidables que ellos nos obsequian. Para salir o viajar, ellos están incluidos, debemos planear la logística y los costos del viaje, vacunas, carnet, alimentación, medio de transporte y tiempo del recorrido.


A cambio de todo esto, obtenemos compañía sincera, miradas como las que regaló la Perrita Terrier, sobre quien el escritor Colombiano Alonso Sánchez Baute, escribió el libro LA MIRADA DE HUMILDA, una perrita que adoptó junto a su pareja, en principio con mucha resistencia por todo lo que ello implicaba, pero en corto tiempo cautivó su corazón y no podía vivir sin su cercanía, así que después de un rompimiento amoroso, él buscó la forma de cuidar a la Perrita de manera permanente y definitiva, sin acudir a la justicia como el reciente caso que fallo el Tribunal que causó conmoción, pero consiguió su custodia.


El Autor en su libro le atribuye voz, a Humilda, así nos permite disfrutar de las narraciones desde su punto de vista, su entorno, sus paseos diarios y sus amigos del parque, los días con su humano favorito, su amor incondicional.


Afortunadamente, el mundo ha evolucionado, descartadas quedaron las teorías de Descartes y otros filósofos, sobre el alma de los animalitos, hace años los derechos de los animales son visibles y cada vez son más garantizados, se han diseñado normas para sancionar el maltrato, los grupos activistas defensores se convirtieron en la voz de aquellos que solo les falta voz, porque a través de la mirada lo dicen todo, no hacen falta las palabras, sus ojos expresivos, la conexión, la confianza, conforman el vínculo que diseña el lenguaje necesario para entenderlos y comprender que ellos son para nosotros un integrante importante de la familia.


Cuantos casos conocemos en los cuales el lazo entre ser humano y el ser sintiente – animal, conforman un vínculo estrecho. Estos casos los han llevado exitosamente al Cine y a la literatura, como por ejemplo Hachiko o La mirada de Humilda, entre otros.


Seguramente conocemos otros casos cercanos, del barrio, de aquella Gatica que fue expulsada y abandonada por los hijos herederos de la madre que falleció, gatita sin nombre que espera el regresó de la señora y no se retira del frente de la que antes era su casa, esa gatica que ante una palabra amorosa y una caricia sincera responde con un ronroneo de agradecimiento y con una mirada de extrema pureza, esa expresión autentica que solo estos seres sintientes poseen y tienen la capacidad de entregar.


Que levante la mano, quien no ha llorado cuando su Gatico o Perrito sufre una enfermedad, o cuando desprevenidamente sale a la aventura callejera en medio de la noche y no sabemos que hacer, donde buscarle, angustiados por su suerte, preocupados sin saber si podrá encontrar el camino de regreso a casa ( Damaris, personaje en el libro “ La Perra” de Pilar Quintana), o quien no ha sentido el júbilo que produce cuando lo vuelves a ver recuperado de un malestar o regresando de una salida fortuita, agradeciendo al cielo y a Dios por devolverte la fortuna de su cotidiana presencia.


Recomiendo el libro de Sánchez Baute, sin duda logra deleitar al lector con este magnífico relato, dedicado a la perrita que convirtió sus días en recuerdos añorados. Cierra su libro con inmensa nostalgia tras la ausencia de Humilda, agradeciendo la mirada que durante años ella le brindo con leal amistad y familiar compañía.


“En la hondura está siempre la tranquilidad. Es lo que más recuerdo de Humilda. Su mirada honda, sosegada y dulce. Serena. Si estuviera frente a mí en este momento seguro le estaría preguntando: ¿Por qué me miras así?”

LA MIRADA DE HUMILDA

ALONSO SANCHEZ BAUTE.


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