“INFIDELIDAD”

María Inés Sánchez

Hoy quiero compartirles mis queridos lectores una opinión muy personal, fruto de una conclusión a la cual he llegado, tras algunas experiencias de vida propia e historias que he conocido de cerca, hablar de infidelidad puede ser controversial no solo en estos tiempos si no en todos los  tiempos, en una conversación casual que tuve hace poco tiempo con alguien, discutíamos que la infidelidad es una situación más común de lo que podemos llegar a imaginar, y es que he llegado a la reflexión de que se trata mucho mas de algo cultural que emocional y sentimental.

Y es que, para la humanidad, todo radica en la cultura y en como cada individuo elija vivir dentro de una relación o dentro de múltiples relaciones de pareja, vayámonos a términos más concretos, ¿habrán escuchado hablar sobre la monogamia y la poligamia?.  La monogamia es ese estado en el que, en las sociedades orientales, ósea en la nuestra, se elije el tipo de relación conyugal, la cual se basa en la elección de una única pareja, no se permite y se prohíbe tener más de una pareja dentro de esta dinámica, por el contrario, la poligamia se desarrolla mucho mas en las culturas occidentales de manera mas visible en el islam  y se basa en la elección de varias parejas al mismo tiempo.

Teniendo en cuenta lo anterior y de acuerdo con el autor Migue Ruiz en su premisa “somos lo que creemos de nosotros mismos” nos centramos entonces en nuestra cultura, nuestras creencias y convicciones, eso que nos construye y nos identifica, eso que forja nuestra identidad,  al momento de hablar de infidelidad debemos centrarnos en la elección que hagamos del tipo de relación conyugal que queremos vivir, por lo tanto es importante tener en cuenta muchos factores que influyen, por ejemplo la intención de la otra persona con quien yo me esté relacionando, es sumamente importante la comunicación, el respeto, los objetivos, las metas, los pensamientos y los sentimientos de quienes se involucren.

Y con esto no estoy justificando la infidelidad en nuestra sociedad, pero he llegado a pensar que más que traicionar y mentirle al otro es mas traición hacia nosotros mismos, es mas incapacidad de entender nuestros deseos y anhelos, es mas la inseguridad de no asumir nuestros vacíos, incomodidades y es un proceso que nos aísla de la posibilidad de conocernos, nos lleva a seguirnos mintiendo, y alguien me decía “no puede tener buenos sentimientos una persona que miente” y entonces me surge a mí la cuestión ¿si nos mentimos a nosotros mismos, como es posible amar entonces?;¿si no somos sinceros con nosotros mismos, como pretendemos hacer con los demás?; ¿ como pretendo yo amar al otro, si ni siquiera tengo la capacidad de amarme a mí mismo? Lo que me lleva a una profunda reflexión.

En Conclusión las infidelidades las comentemos hacia nosotros mismos, cuando simplemente no tenemos la capacidad de adaptarnos a la cultura, cuando no somos sinceros, cuando utilizamos las emociones y los sentimientos de los demás para intentar llenar nuestros vacíos, en la infidelidad, el problema no es el otro, el problema siempre seré yo, que no tengo la capacidad de priorizar mis necesidades antes de elegir compartir mi existencia con una o múltiples parejas.  


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