NUESTRAS MENTIRAS

Por: María Inés Sanchez

Los seres humanos hemos sobresalido por nuestro alto grado de inteligencia, la regulación asertiva de nuestras emociones y la capacidad de racionamiento, tanto así que hemos creado todo un sistema que al parecer según los pensadores ilustres nos facilita la existencia y nuestro desarrollo en todas las áreas de la vida, social, emocional, Intelectual, labora, educativa, cultural y hasta espiritual, sistema que consiste en la elaboración de lo que conocemos como proyecto de vida, para algunos éxito, para otros estabilidad e incluso triunfo.

Por lo tanto tenemos tanta capacidad intelectual y una increíble facilidad para adaptarnos a las situaciones que se nos presentan incluso sin darnos cuenta, tanto así que empezamos hacer parte de cosas que ni siquiera queremos, desde muy niños entramos a un proceso de adiestramiento, de lo que socialmente entendemos como bueno y como malo y sin darnos cuenta empezamos a idealizar lo que ha de ser nuestra vida, por ejemplo ir al colegio, ir a la universidad, graduarnos jóvenes, tener propiedades, dinero, una buena pareja, hijos etc. y así en ese orden de ideas nos vamos moldeando dejando de lado ideas, deseos, pensamientos e incluso renunciado a nuestras propias emociones.

Por ende comenzamos a mentirnos y a intentar creer lo que inventamos de nosotros, aun sabiendo en el fondo que no estamos viviendo de verdad, sobrevivimos con la angustia en la garganta, con la ilusión de que llegue el día se ser nosotros mismos, pero ese día cada vez está más lejos, porque en medio de tantas mentiras empezamos a caer en rutinas del sistema y empezamos a trazar metas y objetivos que nos alejan y nos hacen perder la memoria de nuestras emociones y empezamos entonces a comportarnos de una manera de terminada solo porque nos acostumbramos a estar así.

Y Partiendo de ello nos resguardamos en una máscara social, ya lastimados, por la frustración, desgastados por el mal manejo de las emociones, nos resulta demasiado doloroso, vergonzoso vernos a nosotros mismos, incluso permitir que otros nos vean tal y como somos en realidad, creamos múltiples versiones falsas y nos vamos creyendo cada una de ellas, fingimos ante los demás ser importantes tener el control y el conocimiento, aunque por dentro estemos muriendo de miedo por la inseguridad.

Siendo así llegamos a un nivel en el que necesitamos escuchar lo que los demás opinan de nosotros para confirmar que si estamos actuando o viviendo conforme al adiestramiento social, y es de esta manera como comienza parte del sufrimiento de la vida, fingiendo estabilidad económica cuando dependemos de un salario, fingiendo ser personas de bien, cuando nuestros profundos deseos nos impulsan a meternos en problemas y a romper las reglas, fingiendo amar a quien nos acompaña a dormir noche tras noche porque simplemente emos caído en la costumbre, en conclusión fingiendo estar bien cuando realmente estamos en medio de una lucha interna por saciar esos vacíos que nuestras mentiras no pueden llenar, y cansados de estar cumpliendo expectativas de los demás, buscando con una sed interminable momentos de calidad que nos permitan ser sin ser señalados ni juzgados por la realidad de lo que somos.


Descarga la columna a continuación:


Sobre la autora:

Deja un comentario