¿QUÉ ES LO QUE RECUERDO?

De: Victor Monteverde

Una biblioteca pública que abre las puertas a jóvenes, que en el afán de conseguir una estabilidad económica, se reunían en pro de su estabilidad emocional. El circulo de confianza que mantiene una fraternidad, lo que hace al amigo más cercano y al desconocido un mundo por explorar. Eso es lo que recuerdo, una acogedora sala TIC y catorce o a veces cinco jóvenes, también a veces jóvenes de mente y corazón. Recuerdo que añorábamos el tiempo en grupo, tres o cuatro horas que parecían efímeras y nos dejaban con una dependencia hasta un próximo viernes.


También recuerdo las dificultades para conseguir trabajo, las calles recorridas en búsqueda de un cliente que confiara; Confianza, eso era todo lo que se les pedía mientras sudábamos por las tardes, con los volantes en la mano y un montón de sueños y necesidades en la otra. Viene a mi memoria las distintas caras y formas de saludar de cada persona visitada, las energías que brotaban de sus cuerpos, que les pertenecía o que a veces carecían. Eran seres con vidas monótonas pero necesarias y luego uno terminaba el día con la duda de: ¿Qué sería de sus vidas después?


¿Qué es lo que más recuerdo?, un sinfín de amores no correspondidos y un cuerpo frente al espejo que era ajeno a mí, pero que era yo. Tres cuartas partes del día pensaba lo que decía y el resto del tiempo comentaba lo que se me ocurría. El amor en esta ciudad es cosa seria. No se sabe exactamente cuando comenzamos a retener para mantener y evitamos soltar para vivir. Los lugares eran parte del desarrollo de la juventud, unos días se podían ver enamorados por la plazoleta del centro comercial, en otros escándalos cerca de la zona más comercial. La ciudad se estaba volviendo loca o habitaban muchos locos en esta ciudad.


De vez en cuando recuerdo cómo era el activismo social cuando comenzó a llamarme la atención. La gente sentía amor por ayudar, por dar su tiempo libre a una causa, por marchar con arengas en pro de los derechos. Digo sentía, porque, aunque esto parece un anecdotario para halagar, realmente es una diatriba al cambio constante y contundente que tuvo y tiene la ciudad y sus ciudadanos.


La gente se despierta con el pie izquierdo, pensando en cómo sobrevivir en la jungla llamada ÁREA METRÓPOLINA. El activismo social se ha convertido en un circo, pero no de esos que inundan la misma ciudad de un marketing paupérrimo en aras de recuperar la cultura del espectáculo, sino en un monopolio de labores sociales que anhelan viralizar con el fin de sentirse adulados.


Recuerdo grupos que no necesitaban de mucho para ser espacios seguros, tres o cuatro personas que a veces ni se conocían pero que algo los unía. La necesidad de ser escuchados entre tanto ruido social, entre tanta ausencia de empatía, entre tanta gente que cree saber para dónde va pero que siguen dando vueltas en el eterno retorno de sus vidas. Volviendo al punto de inicio dónde comienza a recordar y preguntarse: ¿Quiénes fuimos?


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