POEMA: EL ESPEJO

Por: Hazzam Gallego

Una persona frente al espejo, ve su rostro afligido,
Fracaso, sueños rotos, intentos en vano,
Frustración en sus ojos, su alma herida y perdida,
Tristeza en su llanto, miedo en su mano.


En ese reflejo, no halla el fin del camino,
Aún persiste una chispa, una luz en su interior,
Respira profundo y mira sus ojos en el espejo,
Ese reflejo solo muestra el presente y no un contendor.


Una persona en el espejo con mirada desconsolada,
Observa sueños truncados y luchas sin victoria,
Sabe que en su corazón aún queda esperanza,
Y con valentía afronta su reflejo y sonríe con gloria.


En sus ojos aflora el miedo, la soledad se hace notoria,
No se rinde ante la vida, sigue en su lucha,
Afronta el futuro con determinación y euforia,
Pues el reflejo no define su camino ni trayectoria.


La tristeza puede abrazar su alma en la penumbra,
Pero en cada caída halla fuerza para levantarse,
Con cada nuevo intento, la esperanza se hace cumbre,
Y en el espejo sus sueños renacen y expanden su arte.


En el espejo se refleja el pesar y la incertidumbre,
De un corazón que ha sufrido, emocionado y llorado,
Pero en esos ojos, aún hay luz, una pequeña chispa libre,
Y en esa alma, esperanza de un fuego no apagado.


Las personas que se fueron destrozando las almas,
Los corazones rotos, sin esperanza y las desilusiones,
Son parte de su historia, de su proceso al crecer,
Pero no definen su valor ni tampoco sus emociones.


Así se enfrenta al espejo cada día, lleno de miedo,
Con valentía y pesar y poca determinación,
Sabe que aunque el pasado duela y el recuerdo golpee,
El futuro y el tiempo te enseñan renovación.


A pesar de observarse en el espejo afligido,
Solo queda respirar profundo, perdonar y seguir,
Enfocar una meta más e intentarlo de nuevo,
Porque el mañana es su segundo y nos toca vivir.


Una persona en el espejo, reflejo de la vida entera,
Ve lágrimas en sus ojos, heridas que deben sanar,
Pero ante el dolor y la pena, se prepara para otra espera, Solo queda limpiar sus lágrimas, agradecer y perdonar.


Y aunque la vida sea dura, y no encontremos motivos,
Solo queda levantar la mirada, orar, sonreír y avanzar.


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