POEMA: DISTANCIADOS

Por: Miriam Ureña

Los hijos crecen y toman decisiones,
Preparan maletas con ilusiones intensas,
Levantan el vuelo, a veces tan alto,
Lanzándose al mundo, dando grandes saltos.


Los hijos vuelan sin alas ni plumas,
Emprenden el viaje, con apariencia callada,
Su rumbo incierto, en nuevos lugares,
La familia llora, angustia y pesares.


Los hijos crecen, alzan su vuelo,
Se arriesgan solos, en nuevos suelos,
Su equipaje guarda mil ilusiones,
Sueños y mil ambiciones, en sus corazones.


Con tristeza abordan el avión,
Se pierden a lo lejos en el nubarrón,
La ansiedad les inunda al querer llegar,
Y también las lágrimas empiezan a brotar.


El tiempo transcurre, se adaptan con tesón,
Aprenden idiomas, inician la conversación,
La cultura nueva, distinta y diferente
Los hace mezclarse entre anónima gente.


Aprenden a forjar caminos inciertos,
Se hacen fuertes, retos desconocidos despiertan,
Enfrentan desafíos, sin rendirse jamás,
Asumen tareas con esmero, sin mirar atrás.


Así es la vida de un extranjero valiente,
Superan desempleo, desafío persistente,
Sin esperanza ni grandes ideales,
Los hijos se alejan, buscan sus manjares.


No es fácil ver partir a quien se ha ido,
Ni sumergirse en un vacío sin sentido,
Sin los hijos, se nos arruga el alma,
Pero su regreso nos devuelve la calma.



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