MÁS ALLÁ DE LO ACADÉMICO

Por: Stephany CP

En mis seis años de experiencia como docente, he trabajado en todos los niveles del bachillerato y el tema del género lírico y sus derivados, no son muy bien recibidos por los estudiantes pues, dicen no entenderlos y aburrirlos. Siempre he buscado diferentes estrategias para acercarlos a esta temática con el fin de generar una conexión que les permita apreciar el encanto de la poesía.


Este año, con los chicos de séptimo trabajamos la oda y la elegía. Un contraste de emociones y sentimientos con los que buscaba que ellos lograran expresar lo que sienten, tanto lo bueno, como lo malo, ya que tienen una percepción muy distorsionada de lo que es cada emoción y su forma de manifestarlo.


Como en todas las instituciones educativas, este ha sido un año complejo a nivel social en la comunidad estudiantil (sé que no es nuevo, pero no deja de sorprenderme) y la raíz siempre es la falta de empatía y de responsabilidad emocional (sobre lo que hablé en mi anterior columna). Ellos no conectan con su yo, no reconocen sus sentimientos y como mencioné al principio, no las saben expresar adecuadamente.


Quise iniciar con la oda, una composición poética en la que se puede enaltecer algo que nos guste mucho. Les orienté escribirla sobre su animal de compañía, ya que la gran mayoría de niños ha tenido uno y suelen ser muy abiertos emocionalmente con ellos. La idea era alabar sus características físicas y de personalidad, aplicando también las figuras literarias para embellecer esas palabras. Les fue muy fácil y trabajaron muy bien estas emociones positivas. (Una vez más confirmo los beneficios de que los niños crezcan con animales).


Cuando llegó el momento de las emociones “no tan chéveres” con la elegía y conociendo la incapacidad de muchos para poder expresar lo que les afecta, les hice “la terapia”. Necesitaba ambientarlos en la nostalgia. Primero les mostré unos ejemplos de este tipo de poemas, luego procuré generar un espacio tranquilo, puse música suave de piano, apagué las luces, les pedí que se recostaran sobre la mesa del pupitre y empecé a hablarles sobre posibles situaciones negativas que les haya o estén pasando (cosas que nos pasan a todos como la muerte de un familiar). Les nombre las emociones que se pueden generar a raíz de ello, para que las lograran identificar y reconocieran eso que sienten y les duele tanto. Empecé a notar que muchos estaban llorando, les hice sentir con mi voz suave y calmada que estaba bien llorar, que no reprimieran esas lágrimas, que dejaran salir eso que les apretaba el corazoncito, que estaban en un lugar seguro y que nadie se iba a burlar de lo que estaban sintiendo.


No les voy a negar que fue un momento bastante conmovedor, incluso yo lloré. Me sirvió de terapia a mí también. Al finalizar el ejercicio, les pedí que se levantaran despacio, se limpiaran la carita, respiraran profundo y tomaran agüita para sosegarse. Así en “caliente” les dije: ahora van a escribir todo eso que sienten, no importa que no tenga “cara de poema”, dejen salir todo eso y empezaron a escribir… Después de esa descarga emocional en letras, empezamos a darle forma de poema. Algunos hicieron ese trabajo de edición con mi orientación, mejorando versos con la ayuda de las figuras literarias, cambiando palabras con sinónimos y antónimos entre otras cosas; y a otros estudiantes, simplemente les fluyó la elegía como es. El resultado fue asombroso y quiero compartir algunos de esos hermosos versos con ustedes, lectores de La Chuzma Editorial. Espero se maravillen tanto como yo al leer a estos chicos que están entre los 12 y 14 años. Este ejercicio pedagógico fue más allá de lo académico, lo que menos me importaba era darles una nota buena o mala, lo que realmente valía para mí, era que todos lo intentaran y para mi sorpresa, un 90% de ellos lo hicieron con bastante esmero y dedicación. Casi que no doy abasto revisando, leyéndoles o escuchándoles sus poemas. Finalmente, todos tuvieron un 10 y al comentarles que iba a escoger algunos para publicarlos, se emocionaron a aún más.


Es muy posible que La Chuzma tenga desde ya, a unos excelentes futuros escritores.




Sobre el Autor:

Otras Columnas:

Deja un comentario