¿Y CÓMO ELEGIR A QUIÉNES NOS GOBERNARÁN?

De: Pbro. Ramón Torrado

Jesús dijo a sus discípulos: tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿A caso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.
(Evangelio de Mateo capítulo 7, versículos 15-20).


En estos días cuando ciudades, pueblos y veredas están contaminadas visualmente por papeles, vallas, y papelería excesiva de propuestas, rostros de candidatos y colores de partidos políticos; me preguntaba una humilde y sencilla señora de fe: “por quién iremos a votar padre…. que me orienta usted?, ¿qué me dice? porque yo no sé, todos son mentirosos y embaucadores …” dura pregunta que manifiesta el descontento de todos, por tantas promesas sin cumplir y por la degradación del quehacer político en nuestros tiempos, cargado de falacias, intrigas y artimañas; degradación de la acción democrática de elegir y ser elegido.


Yo respondí evangélicamente con la misma intensidad de la pregunta: por sus frutos los reconoceréis; todos debemos observar, analizar y meditar con calma; las posturas, los proyectos de gobierno y la vida misma de quienes aspiran a alcaldías, gobernaciones, asambleas y concejos. Pero nos nublan la razón y la verdad; la plata, las necesidades con las que juegan y los hipócritas, doble moral de los discursos desgastados de falsos mesías que muestran que son ellos la solución a todos los males que nos aquejan como comunidades. El evangelio nos presenta una manera de muchas para saber quién lo puede hacer bien; aquel que este a favor de la vida en todas sus etapas, aquel que promueva y luche siempre por el bien común, aquel que sepa gobernar su casa y su familia, aquel que defienda a los pequeños y humildes; aquel que quiera transformar las realidades de su pueblo y de su gente con plena conciencia moral. El que siempre haya trabajado desde lo más pequeño por los derechos, las dignificaciones de las personas; que tenga su alma limpia de sangre de inocentes, que tenga rectitud en el obrar, cumplimiento de la palabra y que su leguaje sea siempre si o no. Transparente, equitativo, líder, desprendido de toda codicia y que no tenga quien lo gobierne y lo manipule. Que sea el mal menor para hacer y gobernar.


Los frutos son la mejor expresión para ver la realidad de quienes aspiran a ser lideres nuestros en el ambiente político. ¿De dónde vienen?, quiénes son?, ¿cuál es su historia personal?, ¿qué papeles ha desempeñado en lo público y lo privado?, ¿cómo es su trato y su postura frente a la verdad y la libertad?, frente a la participación y sobre todo frente al amor que debe ser eficaz y eficiente. hoy todos se untan de pueblo mañana el pueblo les huele mal, hoy todos defienden mañana todos atacan, hoy todos son generosos, mañana son tacaños y codiciosos Hombres y mujeres todos, con defectos y virtudes que nos muestran apariencias, maquillajes y mascaras que se caerán. Razón tiene la abuela en decir eso son los mismos de siempre, con las mismas artimañas solo cambian de nombre y de color.


El servicio es el primer fruto a mirar; “el destino más elevado del ser humano es servir más que gobernar” Albert Einstein. A quienes elijamos deberían tener puesto el delantal del servicio desinteresado, reciproco por todos, sin acepción de personas y comunidades. Por eso todo el que aspire a un cargo por elección popular en estos tiempos, debería asumir esta responsabilidad del evangelio: “el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes” (Mateo 20,26). Y esto mismo para los partidos que deben estar al servicio del pueblo y no de ellos mismos. Es de allí que cada quien, desde su conciencia y formación, postura religiosa, política y cultural debe en su interior elegir en verdad y no por prebendas, por posiciones, puestos; se debe pensar en el bien común y no en el particular. Dejemos de pedir y exigir por nuestro voto, es la hora de ser responsables frente a nuestras realidades sociales, responsables con el futuro de todos. Criticamos a los políticos de corruptos, pero nosotros; el pueblo, somos corruptos. Somos nosotros los que elevamos la demanda, ellos ofrecen y dan por el deseo de poder y no de servir. Seamos auténticos ciudadanos y auténticos cristianos que luchamos por los valores del Reinado Social de Jesucristo para no tener precio a la hora de elegir, que tengamos principios y sepamos por qué vamos a votar, que conozcamos las propuestas y las personas. No más voto comprado, no más voto por pan para hoy y hambre para mañana. Votemos con responsabilidad y moralidad. Votemos por los bienes comunes, votemos por políticas públicas verdaderas, votemos por la paz y la seguridad, votemos por la vida y la libertad, votemos por lo noble, lo justo y lo verdadero.


Para no abusar en conciencia le di un abrazo a la abuelita y como Jesús en evangelio le susurré al oído: por las obras los conoceréis, no más zorros en el poder como herodes, necesitamos hombres y mujeres honrados, temerosos de DIOS, llenos de capacidades intelectivas y humanas para que la verdad nos haga libres, el amor nos una como hermanos, la justicia nos haga solidarios y la libertad nos haga sentirnos hijos de Dios y hermanos todos. Hay que votar por la vida, el respeto y la no separación del hombre de Dios y la política de la moral.


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