ANTE EL CAOS, LA ÚNICA VICTORIA ES LA UNIDAD.

Por: Felix Mario Uribe

Qué difícil es anteponer el interés general al interés propio, ¿no? Saber renunciar a las propias aspiraciones para trabajar por algo más grande que uno mismo, entregar como un sacrificio invisible todo el trabajo, el dolor y las lágrimas que se han puesto para lograr algo, para que alguien más sea quien llegue, o siquiera para compartir esos logros individuales como si fueran colectivos, es uno de los gestos más altos de conciencia y humanidad.


Curiosamente, nuestra ciudad y nuestro país en este momento necesitan mucho de eso. Y probablemente sea el único camino real hacia la transformación efectiva y consciente: construir acuerdos y cumplirlos, no solamente con quienes piensan igual o similar a uno mismo, sino precisamente en articulación con la diversidad de opiniones, e incluso detractores y opositores; hacer tratos que no sean una despreciable repartija de burocracia y contratos, como lo han hecho los partidos tradicionales toda la vida y a lo que ahora se ha sumado el autodenominado “Pacto Histórico”, sino que en realidad se comprenda y comparta el deber de crear un mismo horizonte de ciudad y de país que nos logre sacar del atolladero en el cual algunos nos quieren obligar a seguir “perseverando” o “avanzando”, queriendo impedirnos la posibilidad de algo diferente y mejor.


Quiero creer que entre los catorce candidatos a la alcaldía de nuestra ciudad (y entre los siete que hay para gobernación), existe esa grandeza que permite comprender el momento histórico que estamos enfrentando, y que independiente de partidos o tendencias políticas, en nuestra ciudad y en nuestro departamento necesitamos seguir debilitando las maquinarias clientelistas politiqueras que quieren seguir manejando nuestro derecho al trabajo, a un ambiente sano, a servicios públicos con tarifas correctas, a la seguridad y al respeto a la vida, como si se tratara de sus botines personales. Necesitamos crear unidad ante el caos que quieren imponer inescrupulosos que se han aliado con criminales condenados y con maquinarias que ni han podido terminar dos periodos en la gobernación por investigaciones en su contra.


En nuestra ciudad -y tal vez, incluso en el país y el mundo-, desafortunadamente, se ha perdido la esperanza de que las cosas pueden ser mejores, de que pueden existir políticos interesados de verdad en el bienestar común y no solamente en llenar sus bolsillos o satisfacer sus egos con poder. Sentarse a dialogar, a acordar más allá de lo burocrático, cursos de acción claros, en los que se planteen con precisión los horizontes, caminos y herramientas que se dispondrán durante los próximos cuatro años para aprovechar los numerosos potenciales turísticos, productivos, académicos y naturales que existen en nuestro territorio, sería un gran ejemplo para una ciudad en la que cada vez más, cada uno tira para su lado, sin importarle por encima de qué o de quién tenga que pasar. Deponer las armas, renunciar a la lucha para abocarse a una tarea aún más ardua pero más noble que la guerra, crear unidad ante el caos, es un camino tan ideal como necesario actualmente, y solamente pensando en grande y con nuevas ideas, podemos lograr que esté primero la seguridad de que le encontraremos remedio a nuestra ciudad y construiremos la mejor Cúcuta posible,una Cúcuta Féliz.


-Descarga el PDF a continuación:


Sobre el Autor:

Deja un comentario