MINICUENTO: ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

Por: Chavelly Ramírez Tovar

En Bogotá, después de la ducha: labial rojo, pestañina, tapabocas, el abrigo y una sombrilla. A las 6:45 am en transversal 91, destino Cra.19a #1-22. Diagnóstico: Síndrome de WK. En un sorbo y cierro los ojos. Inhóspito lodal en el que me encuentro, caminos turbios. Debajo de Bogotá hay culebras, elefantes y babillas. Me pierdo en los caminos del inframundo. No hay un metro debajo de Bogotá, hay laberintos que no llevan a ningún lugar. Debo sobrevivir, las bestias atacan y las energías se agotan. Abro los ojos, ¡Hortua!, correr, empujar, respirar, estoy fuera.


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