EL GRITO SILENCIOSO DE UNA ESCRITORA.

Por: Lina María Uribe

A pesar de que mi sueño es ser una escritora reconocida, aún me apena el hecho de compartir lo que escribo con el mundo, porque en el fondo de mi ser siento que a nadie le puede interesar lo que tengo para decir. No obstante, cuando me vuelvo valiente y me atrevo, siempre recibo comentarios positivos acerca de la manera tan fácil que tengo de redactar sentimientos bastante profundos, pero, a su vez, oscuros.


Los halagos, al igual que a todo el mundo, son curitas para mi alma y me motivan a seguir adelante en el proceso de escritura, pero nadie logra darse cuenta del trasfondo de mis palabras ni de a dónde quiero llegar.


En mi última columna, claramente hice mención a la depresión, un tema importante hoy en día en la sociedad; sin embargo, el protagonista fue el deseo suicida, que, si bien un tema conduce al otro, no son lo mismo. Y con profunda tristeza tuve que reconocer que nadie lo notó.


A la depresión la trato con cordialidad; lastimosamente, es una vieja amiga que viene a visitarme a mi hogar (mi mente) sin importar hora, fecha ni lugar. Simplemente se aparece para revolver todos mis recuerdos y burlarse de mis vanos intentos por no dejarla entrar; ella sabe cuán débil soy. Y por eso, cuando ella me visita, logro escribir como las personas tanto admiran. Es justo cuando tengo un episodio depresivo, cuando estoy al colapso de las lágrimas y a punto de… que logro escribir de forma poética sobre cómo me siento y lo comparto, a quien sea, no para que me aplauda la genialidad literaria que ya sé que poseo, sino para que entienda que lo que quiero es ayuda. Escribir para mí es un grito silencioso y discreto en el cual extiendo mi mano con desespero, esperando que alguien la tome y que no me deje caer al precipicio, porque tengo miedo de mí misma, pero nadie lo nota. Sigo en el abismo.


Eso fue lo que hice con mi columna anterior: extender mi mano de manera virtual, a modo de experimento social, para demostrarles a las personas en septiembre, el mes de la prevención contra el suicidio, que deben estar siempre pendientes de sus queridos, que deben ser observadores de sus comportamientos y cambios de humor, pero por sobre todas las cosas, darles todo el amor que necesitan, ser todo oídos y hacerles saber a esa persona que no está sola, que cuenta contigo, porque luego ya no habrá un luego, luego será muy tarde.


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