EL ARTE DE VIVIR LAS EMOCIONES Y AGRADECER POR ELLAS

Por: Linda Villamizar

Existen días cargados de emociones placenteras y algunos otros con emociones muy desagradables.


Algunos días estamos con nuestra mente cansada, direccionada a pensar en aquellas dificultades que se nos presentan en la vida, nos enfocamos en aquellos que no están y en aquellas cosas que aún no hemos logrado, es natural.


Así como aquellos días en que nuestra atención se centra en lo amable que han sido con nosotros, las oportunidades que nos llegan, las puertas que se nos abren, la música y la gratitud por el arte, el cielo y su resplandor.
La vida es eso, un vaivén de emociones, a veces se siente total placer en vivirla, en ocasiones solo tenemos miedo y en otras, nuestro ser se siente inundado de tristeza, melancolía e incluso desesperanza.


En ocasiones solo nos dedicamos a existir para luego poder continuar.
Debido a esto he encontrado a personas que aprecio en sus escondites o con sus escudos, evitando sentir sin excepción las emociones agradables por protegerse de las emociones no tan placenteras.


Las emociones tienen una importancia significativa en nuestras vidas, tienen una razón de ser y existir, en la psicología se aprende que, según Tomás (2018) existen emociones con función adaptativa, función motivacional y una función social; Por ejemplo: El enojo nos hace caer en cuenta de que algo está vulnerando nuestros derechos y nos indica dar un alto, la tristeza nos solicita pedir ayuda y la alegría nos recuerda fortalecer y mantener las cosas que nos generan bienestar.


Este paréntesis para indicar que independientemente de la connotación que traiga consigo una emoción, es imprescindible exteriorizarla de una manera sana, sobre todo permitirse sentirla.


Me he encontrado dejando de vivir situaciones que muy seguramente habrían terminado bien por el miedo a que no sucediera de esa manera, y luego de evadirlo me percato que aunque las emociones finales resultaran desagradables, lo habría valido, habría adquirido una nueva experiencia y por tanto, habría obtenido el aprendizaje.


En otras ocasiones me he descubierto ignorando mi sentir, pero algunas de estas emociones que experimentamos nos exclaman ¡por favor haz algo!, al no hacerlo terminamos somatizando ese sentir en nuestro cuerpo, aumenta nuestra presión sanguínea, nos da dolor estomacal, dolor en alguna parte de nuestro cuerpo para así reaccionar.


Pero antes de generar cualquier acción, antes de reaccionar, siempre respira, detente y redirecciona tu atención a tu respiración, estás vivo/a, inhala lento y profundo, detente, cuenta hasta tres, exhala.


Sientes dicha emoción porque tu corazón bombea sangre a todo tu cuerpo, las emociones nos recuerdan eso, ¡estamos vivos!


Como lo dice La Derecha «Lo importante es que emociones viví».


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