EL ANILLO

Por: Paranormalicus

Mi nombre es Javier, tengo quince años, y soy un chico bastante inquisitivo y alegre. Un día, después de la escuela, caminaba junto a mi amiga Marta por las afueras de nuestro instituto. Nos topamos con una mujer extraña que vendía objetos antiguos: anillos, pulseras y collares.


Marta se detuvo intrigada por un collar en particular y le preguntó a la mujer cuánto costaba, la señora le dijo que lo vendería por diez dólares, ya que era el último. Marta, emocionada, lo compró y me sorprendió, puesto que el collar tenía un aspecto lúgubre y perturbador, pero no dije nada para no herir sus sentimientos.


Con el tiempo, Marta empezó a comportarse de manera extraña, ya no salía al recreo en el instituto, no hablaba durante el camino de vuelta a casa, y al llegar a su hogar se encerraba en su cuarto sin salir ni para comer. Este comportamiento extraño surgió justo después de que comprara ese misterioso collar.


Los días pasaban y Marta se volvía más pálida y delgada. No tenía apetito, y por las noches se despertaba gritando y aterrada, un día, mi madre escuchó sus espantosos gritos desde nuestra casa, ya que vivíamos cerca. Marta gritaba de una manera inquietante todas las noches. Mi madre decidió visitar a la madre de Marta y le sugirió llevar a su hija a ver a una curandera, puesto que sospechaba que Marta estaba bajo la influencia de algo extraño debido a su comportamiento anormal. La madre de Marta se sentía confundida y no sabía qué hacer. Una noche, Marta se despertó arrastrándose por el suelo como un gusano, su voz se volvió ronca y pronunciaba palabras sin sentido.


La madre de Marta la agarró y le preguntó angustiada qué le pasaba. Le recordó cómo solía ser una chica alegre y feliz, pero desde hacía un mes su vida había cambiado drásticamente. Marta la miró con desprecio y respondió que ella no era su hija, que la dejara en paz y que no la conocía. Luego, empezó a reírse y luego a llorar. La madre de Marta llamó a mi madre y le pidió que la acompañara al día siguiente a ver a la curandera. Cuando llegamos a casa de Marta, ella se resistía a salir del auto y gritaba y maldecía a todos los que la rodeábamos.


‘’Parecía como si lo que la atormentaba no quisiera que la lleváramos a ver a la curandera’’.


Finalmente, logramos llevarla al lugar indicado. La curandera nos pidió que sentáramos a Marta en una silla en el centro de la habitación. La mujer le preguntó quién era, y Marta comenzó a gritar e insultarla. La curandera nos indicó que formáramos un círculo y comenzáramos a rezar el Padre Nuestro. Marta se retorcía y arrastraba por el suelo, llamándonos bastardos, asquerosos y exigiendo que la dejáramos en paz. La curandera comenzó a quemar hierbas y a hacer una especie de poción con plantas.


Agarró a Marta y le frotó la frente con el líquido. Marta empezó a hablar con una voz ronca y envejecida. La curandera le preguntó qué quería, y Marta respondió que no se iría porque ella tenía algo que le pertenecía. Le contó que la traicionaron y su vida se convirtió en un infierno después de que su esposo le fuera infiel con su mejor amiga, quien le regaló ese maldito collar. Desde entonces, Marta perdió las ganas de vivir, se aisló en su habitación y finalmente murió.


El collar, al parecer, estaba maldito, y ahora Marta estaba sufriendo las consecuencias. La curandera nos pidió que sujetáramos fuertemente a Marta mientras le daba una poción. Marta comenzó a vomitar y gritar que la quemaba. La curandera nos instó a ignorar sus lamentos. Marta finalmente se desmayó. La madre de Marta preguntó preocupada sobre el estado de su hija, y la curandera le aseguró que todo estaría bien, que Marta había sido poseída por un espíritu vengativo debido al collar maldito. Nos recordó que nunca deberíamos comprar objetos de procedencia desconocida, ya que podrían traer consigo terribles consecuencias.



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