LEPRA, SANATORIOS, BOMBARDEOS Y ALGO MÁS.

Por: Hender Puerto

La LEPRA ha sido una enfermedad que desde tiempos bíblicos ha afectado a la humanidad, siendo un problema de salud pública en diferentes partes del mundo, tanto así que por allá en el 538 se vivió una cuarentena a causa de este mal ocurrido en la ciudad de Lyon, Francia. Colombia no ha sido excepción de padecer de esta enfermedad, los registros apuntan que fue introducida por los españoles a América y que incluso el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada murió por esta enfermedad en la Villa de San Sebastián de Mariquita. Inclusive se tienen datos que el departamento Norte de Santander ha sido uno de los más afectados por causa de este mal en años pasados.


El estigmatismo bíblico, el popular, el poco avance de la ciencia ante esta enfermedad, provoco que las personas que eran afectadas por este padecimiento fuesen rechazadas; según el archivo general de la nación se conoce de (3) tres lazaretos o recintos sanitarios para la observación de enfermedades contagiosas, el primero fue caño Loro ubicado en la isla Tierra bomba cerca a Cartagena, el cual funciono hasta mediados del siglo XX, cuando fue bombardeado por la FAC; el lazareto construido a orillas del río Suárez por órdenes del general Francisco de Paula Santander con el tiempo se formó en municipio y hoy en día es llamado Contratación ubicada en el departamento de Santander, este lazareto se construyó con 18 casas para aislar a los seres “que se les caía las orejas y los dedos” situaciones precarias; más que sitio para recuperación era una condena; el tercer lazareto fue creado el 16 de noviembre de 1881 llamado “Agua de Dios”.


Las leyes colombianas ante estas adversidades o situaciones se presentan muy duras, ya que en vez de invertir para investigar y así controlar y curar, dictan medidas sencillas como el aislamiento, produciendo estigmatizar a los afectados, por esto leyes como la 104 de 1890 “dispuso el aislamiento total de los enfermos con la enfermedad de Hansen”. El rechazo era muy grande, es tanto como la directora de archivo central e histórico del sanatorio Agua de Dios y del museo médico de la lepra, María Teresa Rincón, cuenta que ese aislamiento “fue como un campo de concentración nazi al estilo colombiano”.


Persecuciones durante todo el siglo XIX, aislamiento, bombardeos para acabar los asentamientos o lazaretos, clasificaciones por raza, por clase social, en fin, un registro que llevaba más a un final trágico para estas personas, que un sitio para recuperarse y sanar, políticas hipócritas e insuficientes para investigar posibles curas ante esta terrible enfermedad, eso es lo que al parecer los gobiernos dictaban en esas épocas ante enfermedades que se le salían de control o que era imposible de curar, nada alejado de la realidad cuando se empezó a propagar el VIH o SIDA en el mundo muchas personas eran rechazadas, aisladas, incluso se les prohibía darle la mano, ya que la falta de investigación decía que se podía contagiar esta enfermedad por el simple contacto humano, se llegó a señalar a los homosexuales como los que generaban dicha enfermedad, pero no mostraban que las generosas personas de “la gente de bien” también les gustaba pegarse sus escapaditas y no tener prevención. Para no irnos más lejos, el mundo atravesó una enfermedad que produjo más de 6 millones de muertos a nivel mundial(https://es.statista.com/estadisticas/1107719/covid19-numero-de-muertes-a- nivel-mundial-por-región/), el COVID-19; sin embargo, los países tomaron con diferencia a otras enfermedades la situación, es decir, invirtieron para investigar y dar con la posible cura, pero a la humanidad la llevaron a un encierro, con la idea de evitar propagar el virus, muchos sin condiciones económicas aceptables es decir sin tener lo necesario o básico para vivir encerrados, insumos alimenticios, de aseo, ingresos, perdieron su trabajo, en fin no se realizó un balance o se planteó ideas para solventar, todo fue sobre la marcha y sin planificación clara, y cuando llego el virus a Colombia era necesario actuar, se pensó en un ingreso mínimo, en la suspensión de los cobros de los servicios bancarios y los servicios públicos, pero no era que estarían condonados en a deuda, no, todo esto fue acumulado porque muchos aún lo están pagando y el ingreso solo era un “parche” como se dice en el ambiente de la construcción; políticas muy pobres que el ejecutivo para poder solventar la crisis, no del pobre, sino de los bancos, se ideó una reforma tributaria que pretendía incluir IVA a productos básicos de la canasta familiar y esto llevo a un estallido social en plena pandemia.


Podemos decir que todas las medidas que los gobiernos toman al parecer son ineficaz, no se preparan para actuar antes de, sino en el momento y los de clase baja son los principales sacrificados, ya que no tienen garantías de un buen sistema de salud, un trabajo estable, oportunidad de ahorrar, ingresos aptos y suficientes, en fin siempre a la espera que el estado brinde ayudas (subsidios) para complementar o mitigar los impactos de las deudas económicas.


Situaciones como la lepra que es algo de muchos años atrás, los aportes o ayudas para investigar y solucionar esta enfermedad fueron muy pocos, hasta ahora es que se tienen mayor investigación y solución en el mundo, por ejemplo la prevalencia actual para Colombia es de 0.8 por cada 10 mil habitantes, sitios como Agua de Dios que actualmente es un municipio y su población sufrió de todas las estigmatizaciones posibles ya se ha estado corrigiendo, sin embargo, una buena reforma a la salud que nos ayude a prevenir, más, que solucionar para el momento, sería ideal, ampliar la base de datos del estado de salud de los colombianos para que ellos mejoren y no para sellarlos y rechazarlos.


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