EL DISFRAZ DEL CRIMEN

Por: Nerio Luis Mejía

El Disfraz del Crimen La tarde del pasado martes 12 de septiembre de 2023, a través de las redes sociales, el país se enteraba de la incursión de un grupo armado ilegal, al parecer miembros del 5.º frente de las disidencias de las FARC, en la Vereda el Manso, jurisdicción del Municipio de Tierralta, departamento de Córdoba, las imágenes despertaron el rechazo de todo un país, al observar impotentes como un grupo de hombres encapuchados y medianamente uniformados, pero sí bien armados, amenazaban a la población civil, conformada especialmente por niños y mujeres, pero a la vez nuestra sociedad admira el coraje de una valiente mujer, con un niño en sus brazos que sin temer a las balas homicidas, encaro a los disfrazados hombres, a que se identificaran y respetaran sus derechos como población civil, el valor de esta mujer es el símbolo de un pueblo que se cansó de la violencia y el niño que sujeta en sus brazos, es el amor a la vida que aferrada a su territorio, enfrenta libre de temor a la muerte.


La noticia hubiera pasado desapercibida, ya que esa clase de incursiones son normales en muchos departamentos de nuestro país, como el Cauca, Arauca, Norte de Santander y demás regiones donde hacen presencia las disidencias de las FARC, pero el departamento de Córdoba, no solo es reconocido por su ganadería y su floreciente capital Montería, esta parte de Colombia es notoriamente conocida por la presencia de grupos paramilitares, sin embargo, seguido de los videos que rodearon el incidente de Tierralta, los mismos campesinos notaron algo extraño, que el repliegue de los criminales se dio en dirección a donde hacía un par de días se encontraba acantonada una patrulla del ejército nacional de Colombia, fue así que el revuelo ocasionado por la noticia llevo a una investigación interna, donde el Ejército Nacional, reconoció que los hombres que se disfrazaron de disidentes de las FARC, hacían parte del ejército oficial, y que al parecer estarían conformados por un Teniente, dos suboficiales y varios soldados, seguido a ello la fiscalía, delego un grupo de investigadores junto al ministerio público para tratar de esclarecer ese grave hecho que atenta en contra de los Derechos Humanos, pero dicha comisión conformada por más de 20 funcionarios, fue recibida con disparos de fusil, que averiaron el helicóptero donde se desplazan el grupo de investigadores, y quienes resultaron ilesos ante esta agresión armada.


Ahora la gran pregunta que surge en medio de este revuelo nacional es ¿Qué pretenden o quién da? la orden para esta clase de operaciones efectuadas por el ejército?


¿Cuál es el interés oculto que lleva a miembros de las fuerzas militares a cambiar su uniforme? y disfrazarse de criminales, para cometer delitos, es un plan de deslegitimación al interior de la institucionalidad?, son muchos los interrogantes sin resolverse, recordemos que estas situaciones se han venido presentando de manera reiterativa en los últimos años, el pasado 28 de marzo del año 2022, en el corregimiento del Alto Remanso, en el departamento del Putumayo, un grupo de 25 soldados, vestidos con prendas de color oscuro, muy parecidos a los que utilizaron en Tierralta Córdoba, perpetro una masacre donde perdieron la vida 11 personas y 5 más resultaron heridos, cuando se encontraban disfrutando de un bazar para recaudar fondo para sus comunidades, el 5 de julio del presente año fue denunciada públicamente por las comunidades de la zona rural del municipio de Tibú, Norte de Santander, una operación militar y que mediante video se puede apreciar un hombre encapuchado y ligeramente vestido, entre de militar y civil, quien camina al lado de los miembros de la fuerza pública, que se encontraba adelantando operaciones de erradicación de cultivos de uso ilícitos y que al ser encarado por la comunidad, el oficial a cargo no dio una respuesta clara sobre la presencia o avistamiento de hombres disfrazados que componían sus filas. Es urgente una investigación al interior de las fuerzas militares, y cuyo resultado sean dados a conocer a la sociedad en general, para que vuelva la credibilidad en la institucionalidad y no la sigamos viendo, como el símbolo del terror que ha castigado a los más vulnerables en nuestro país.


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