POEMA: PERSECUCIÓN

Por: Víctor Monteverde

Él se agitaba trémulo el laurel
Mientras el bosque junto al río calla
El persecutor mira hacia el
Como buscando algo, pero no halla.


Ninfas de cuentos de hadas
Dioses de mitologías embadurnadas
De anecdóticas aventuras
De doncellas sin vestiduras.


El árbol permanece en silencio…


Dos flechas comparten opuestos,
Recordatorio de un supuesto
O tal vez la carcajada de un afeminado apuesto
Quién al sentirse de burla osada
Blanco expuesto
Lanzo de oro flecha envenenada
Y de plata una que le mantendría alejada.


Vienen de cuentos
La dulce encrucijada
De un amor no correspondido
De ficticios amartelamientos
Qué al día de hoy existen
No miento
Y que para algunos es más que solo un vicio
Parte de una expresión del juicio
Por la palabra cegado
Y el contexto sesgado.


Mientras la persecución sería
La forma abstracta del apego
Y el rechazo mantendría
La fórmula exacta para el alto ego.

Ay! Doncella mancillada
Qué eludiste transformando el cuerpo
En tronco y ramas
Para deshacerte del pretendiente yerto
Intenso cual sol de medio día
Y de suplicio rogativo cual tedio.


En los inmensos bosques se divulga
Que florecen los laureles
En temporada del amor.


En las frías calles urbanas se pregona
Qué fenecen los aromas
En la acera de los Burdeles.


Qué mientras la historia tiene un punto y coma,
El arte plasma un simple poema por una nota indeleble
algo que para el patriarca es un elogio y para la mujer en el ovario un dolor.


Así se siente la persecución.


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