LA GRATITUD EN TIEMPOS DE DESAFÍO: LECCIONES DE LA TORMENTA.

Por: Elizabeth Villamizar.

La gratitud, bendita joya oculta en el corazón humano, una emoción que brilla con una luz especial cuando nos tomamos un momento para reconocerla y honrarla descubriendo que es más que una simple palabra de agradecimiento o un gesto educado; es un puente que conecta nuestras almas con el mundo que nos rodea.

En la vida, enfrentamos un crisol de experiencias, algunas llenas de alegría y otras marcadas por la tristeza y el desafío, llevándonos esto a quedar en medio de las dificultades siendo esta la prueba de que la gratitud nos revela ante los verdaderos retos su verdadera esencia.

Agradecer por las cosas malas puede parecer un enigma, pero en su misterio se esconde una profunda sabiduría, es decir, cuando abrimos nuestros corazones a la gratitud, reconocemos que incluso en las horas más oscuras de nuestra existencia, hay un rayo de luz que se cuela a través de las grietas de nuestra desesperación y es ahí donde agradecer por las adversidades nos permite encontrar lecciones en la tormenta y fuerza en la lucha.

Cada desafío, por doloroso que sea, es un maestro que nos guía hacia la madurez, hacia la sabiduría y de eso sí que tengo experiencia, las mayores dificultades me han creado un recordatorio constante de la permanencia de la vida.

El agradecimiento nos insta a apreciar cada momento de la vida, cada risa alocada, cada lágrima que refleja el quiebre de nuestra alma, cada encuentro, todo es efímero y cuando somos conscientes de esta fugacidad, aprendemos a valorar la belleza de cada instante, sin importar cuán breve sea.

Debemos aprender a ser compasivos y empáticos, a extender una mano amiga a aquellos que también sufren sobre todo cuando hemos sentido en carne propia el peso de la adversidad, dado que podemos comprender mejor el dolor de los demás y ofrecer apoyo genuino sin limitar a las circunstancias desafiantes de brindar apoyo que no es tarea sencilla.

Tu vida florece en el jardín de las bendiciones cotidianas, te propongo practicar él agradecimiento diario, despierta y agradece por las pequeñas cosas vividas en el ayer, agradece el estar vivo, agradece poder respirar, agradece desde el dulce aroma del café por la mañana hasta la sonrisa de ese amigo que de vez en cuando logras ver, agradecer nos conecta con la alegría incrustada en lo aparentemente ordinario.

Regálate el aprendizaje de las dificultades, procura ir tejiendo hilos invisibles de conexión y amor que puedan fortalecer nuestra relación con nosotros mismos y dale paso a la bondad que estoy segura te llevara a conseguir la moneda del cambio.

Así que, en este viaje de la vida, recuerda siempre la belleza de cada momento e intenta con gratitud aprender sobre las sombras y vive revelando la belleza que reside en cada rincón de nuestras vidas.

En la gratitud, encontramos la verdadera riqueza del alma humana y la promesa de un mundo más amoroso y compasivo.


Descarga la columna a continuación:


Sobre la autora:

Deja un comentario