¡COLOMBIA, CONTRASTES MÁGICOS!

Por: Luis Alberto García

Hablar de Colombia es teletransportarse en el tiempo y explorar dentro de millones de galaxias, la biodiversidad entrelazada en riqueza y olvido, cultura y progreso, tierra y fuego, ¡esto es Colombia!, realismo mágico que retumba el mundo entre cantos de sirenas, letras colombinas y arte contemporáneo que enorgullece la patria boba.

El mundo reconoce en nuestro país la resiliencia, convirtiéndonos en epicentro de gran riqueza natural, que la hacen gran señora por sus rugientes selvas e inmensos ríos que bañan sus regiones y enamora al viajero con sus resonantes sonidos cristalinos del agua, agua, agua que fecunda vida entre el atlántico y el pacífico, que respira las amazonas y vislumbra el Catatumbo. Son ellas nuestras mujeres, reproductoras de la vida, como turpiales llaneros que construye sus chozas entre hojarascas verdes que engalanar vecindades con colores y amoríos; vida y juventud reflejan nuestros chiquillos, inspiradores de alegría, bastión de la vejez y de muchas sonrisas y miradas frías, son nuestros chiquillos que corren por los montes, y calles envejecidas declamando poesía, enarbolando el tricolor que describe las hazañas y derrotas granadinas, alimentándonos de recuerdos libertarios inspirados de Nariño, Caldas, Carbonell, Torres, Malabarista, Morales, Acevedo, González, Sucre, Santander y Bolívar, guerreros indomables que rondan en muchas de las memorias vivas en honor a sus glorias y de otros en ironías.

Los bravos hijos de Colombia son como los cóndores que descienden por los Andes, fluyendo como el rocío de las flores, transformándose en hombres laboriosos, que abrigan al forastero y dan pan de sus mesas, fruto de sus manos cayadas llenas de virtudes, labradores del oro y constructores de la paz, la dulce paz que muchos conversamos y que pocos se comprometen a practicarla, esto es Colombia, un país de diversos matices y exóticos encantos como el dulce de la caña, el aroma del cacao y sabor de sus cafetos, esto es Colombia, paraíso encantado de Sudamérica que muchos deben aventurar.

Esto es Colombia, tierra de soñadores y patria de inmigrantes, esto es Colombia, cuna de ruiseñores, poetas y escritores cargados de baúles llenos de imaginación, imaginación que resplandece como rayos y centellas que alumbras los valles de nuestras tierras.

Papel y lápiz para a aprender a gatear, escribir y leer nuestra propia medicina, son los inventos que resultan siendo buenos, buenos como remedios curanderos, mejor que el viejo tequila que curan el alma quebrantada, escritos macondianos de la generación cristalina, la generación de la innovación cuántica y tecnológica llamada revolución idealista. Esto es Colombia, paraíso mágico lleno de contrastes, realidades e historias por contar.


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