FE, RAZÓN Y VIDA

Por: Pbro. Ramón Torrado

Creer, pensar y ser son actos humanos, consientes y libres que corresponden a nuestra dignidad de personas. Creer para esperar, pensar para amar y ser para respetar nos llevan a trascender en el espacio y en el tiempo; un tiempo que es “presente de cosas pasadas, presente de cosas presentes, presente de cosas futuras que son la memoria, la visión y la expectación”. (Confesiones de san Agustín, libro undécimo, capítulo 20).

Así de la nada hemos sido sacados y dignificados por el creador y el hacedor de todo. En el corazón del hombre nace el deseo de conocer y de preguntar sobre su existencia y el porqué de su vivir: qué esperar, qué construir, a dónde llegar, por qué caminar, lo bueno, lo malo, lo justo, lo bello. Conocer, trascender y vivir nos llevan a la búsqueda de nuestra libertad y de la verdad que nos hace libres.

Dios, mundo y hombre son temas que el ser humano sigue preguntándose y buscando respuestas desde su inteligencia, sus propias negaciones y sus propias afirmaciones. Desde la sociedad hemos construido ideologías, culturas y religiones, todas ellas se preguntan por un ser Divino, la realidad de su existencia, su morada y la razón de su ser.

Por la fe trascendemos, nos abrimos a las posibilidades de ser seres espirituales dotados de cuerpo, espíritu y alma que razonan y se hacen creadores de su propia historia. La fe y la razón son las dos alas con las que el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad, dándonos razones para vivir y dejar vivir, para no amargarnos la vida ni amargarle la vida a los demás. Nos llevan a vivir para fortalecer el diálogo, la paz, la justicia y la fraternidad.

Se puede ser un creyente dotado de razón y de sueños permanentes de encontrar respuesta a todo lo que se pregunte, indagar, dudar, construir y pensar diariamente del ayer, del hoy, del mañana, del ser o del no ser, del principio o del final de todo. Podemos ser pensantes abiertos a lo trascendente y espiritual, para esperar y confiar en lo que no vemos pero que sentimos y nos mueve a existir en búsqueda de la felicidad.

Para esto vivimos usando la fe y la razón que nos llevan a compartir existencias, a buscar soluciones, a encontrar compañías en el camino y, sobre todo, a saber que somos únicos y creados para ser felices y hacer felices.

Quiero echar mi suerte en este mundo creyendo, pensando y viviendo, moviéndome siempre a actuar por fe y tradiciones, por conocimiento y razones, pero sobre todo por el derecho a vivir y gozar de lo que es presente y eternidad.

Quiero escribir con libertad desde mi fe que me mueve a querer ser mejor y a enseñar lo mejor; escribir desde mi conocimiento y saber para enriquecer, aportar y aprender de todo y de todos, abierto a las posibilidades y al respeto de la existencia diversa que me mueve a vivir y a dejar vivir.

Quiero expresar experiencias vividas y maneras de ver las realidades para compartir lo que siento, lo que veo y lo que vivo. Expresar desde la fe, la razón y la vida las maneras de amar y servir para transformar y cooperar para construir un mundo mejor, una realidad fraterna en justicia, verdad, libertad y búsqueda permanente del bien común.


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